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Plan Nacional de Lectura

sábado, 21 de noviembre de 2009 0 comentarios

Encuentro de mediadores de lectura y narradores orales con el escritor Esteban Valentino realizado en el barrio Santa Rosa de Lima (Santa Fe)

Patricia Torres y Marcela Sabio (Plan Nacional de Lectura Santa Fe)


El escritor Esteban Valentino dialogando con los futuros mediadores de lectura








Esteban Valentino

Javier Oterino Santos: Lectura y narración de la novela de Esteban Valentino "La sombra"

 Lectura de "La Sombra" (Esteban Valentino)


Marcela Sabio: Narración de "La Sombra"





Narración de cuentos, mitos y leyendas













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Propuestas lúdicas para animar a la lectura gozosa

miércoles, 26 de agosto de 2009 0 comentarios

Una de las Funciones del quehacer artístico: Hacer visible lo invisible. Dice el educador y escritor brasilero Rubem Alves en su libro “La alegría de enseñar” que:

Enseñar es un ejercicio de inmortalidad. De alguna forma continuamos viviendo en aquellos cuyos ojos aprendieron a ver el mundo por la magia de nuestra palabra. El profesor, así, no muere jamás…

Y cada uno de nosotros, en independencia de la edad y de la profesión, de el/ los oficio/s o roles que desempeñemos en la vida, siempre ha sido, es y será educador y educando a la vez. Siempre estamos enseñando y aprendiendo.

También es importante reconocer que, desde niños, nuestra primera herramienta para leer, entender e interactuar en y con el mundo que nos rodea es la palabra, la palabra viva (dicha a viva voz y con todo el cuerpo: miradas, gestos, ademanes, entonaciones, intenciones, silencios, velocidades, aproximaciones, posturas, diálogo tónico corporal, táctil, etc.), la Oralidad y su música, y la música de nuestro paisaje cultural, ése en el que fuimos concebidos (por lo que su adquisición comienza antes de nacer) y con el que salimos o “entramos” a la vida.

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El canto en el estanque




Si tiramos una piedra, un guijarro, un «canto», en un estanque, produciremos una serie de ondas concéntricas en su superficie que, alargándose, irán afectando los diferentes obstáculos que se encuentren a su paso: una hierba que flota, un barquito de papel, la boya del sedal de un pescador... Objetos que existían, cada uno por su lado, que estaban tranquilos y aislados, pero que ahora se ven unidos por un efecto de oscilación que afecta a todos ellos. Un efecto que, de alguna manera, los ha puesto en contacto, los ha emparentado.

Otros movimientos invisibles se propagan hacia la profundi¬dad, en todas direcciones, mientras que el canto o guijarro continúa descendiendo, apartando algas, asustando peces, siem¬pre causando nuevas agitaciones moleculares. Cuando finalmente toca fondo, remueve el limo, golpea objetos caídos anteriormente y que reposaban olvidados, altera la arenilla tapando alguno de esos objetos y descubriendo otro. Innumerables eventos o microeventos se suceden en un brevísimo espacio de tiempo. Incluso si tuviéramos suficiente voluntad y tiempo, es posible que no fuéramos capaces de registrarlos todos.


De forma no muy diferente, una palabra dicha impensadamen¬te, lanzada en la mente de quien nos escucha, produce ondas de superficie y de profundidad, provoca una serie infinita de reac¬ciones en cadena, involucrando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente, y que se complica por el hecho que la misma mente no asiste impasiva a la representación. Por el contrario interviene continuamente, para aceptar o rechazar, emparejar o censurar, construir o destruir.

Tomo por ejemplo la palabra «canto», porque sugiere un objeto arrojadizo... Cayendo en la mente, arrastra, golpea, evita, en suma: se pone en contacto —

con todas las palabras que empiezan con «C», aunque no continúen con la «a», como «ceniza», «cien», «conejo»;

con todas las palabras que comienzan con «ca», como «casa», «cabeza», «cabina», «calle», «catedral», «camino»;

con todas las palabras que riman con «anto», como «santo», «manto», «cuanto», «tanto», «otranto»;

con todas las palabras que ideológicamente se les aproximan, por vía de su significado: «piedra», «guijarro», «roca», «peña», «peñasco», «adoquín», «mojón», «ladrillo»;

etc.

Éstas son las asociaciones más fáciles. Una palabra golpea a otra por inercia. Es difícil que esto baste para provocar la «chispa» (pero nunca se sabe).

Pero la palabra continúa cayendo en otras direcciones, profun¬diza en el mundo del pasado, pone a flote presencias sumergidas. «Canto», en este caso, es para mi «Santa Caterina del Sasso» (Santa Catalina de la Peña), un santuario emplazado sobre un gran peñasco, a la orilla del lago Mayor... Íbamos en bicicleta, íbamos juntos, Amedeo y yo. Nos sentábamos bajo un fresco pórtico, a beber vino blanco y a hablar de Kant. A veces coincidíamos en el tren, ambos éramos estudiantes de música. Amedeo llevaba un gran abrigo azul. Algunos días, bajo el abrigo, se adivinaba el bulto del estuche de su violín. El asa de mi estuche estaba rota y tenía que llevarlo bajo el brazo... Amedeo se alistó en los Alpinos y murió en Rusia.

En otra ocasión, la figura de Amedeo me vino a la mente por una «evolución» de la palabra «ladrillo», que me recordó ciertos hornos o ladrillares, en la llanura lombarda, y largas caminatas en la niebla, o en los bosques... A menudo, Amedeo y yo pasábamos tardes enteras, en esos bosques, hablando de Kant, de Dostoyevski, de Montale, de Alfonso Gatto. Las amistades de los dieciséis años son las que dejan las señales más profundas. Pero esto, aquí no interesa. Lo que interesa es la forma en que una palabra, escogida al azar, funciona como una «palabra mágica» para desenterrar campos de la memoria que yacían sepultados por el polvo del tiempo.

De manera no muy diferente actuaba el sabor de las magdalenas en la memoria Proust. Y, después de él, todos los «escritores de la memoria» han aprendido, y hasta han abusado, de los ecos escondidos en las palabras, los olores, los sonidos. Pero nosotros queremos escribir historias para niños y no narraciones que nos ayuden a recuperar el tiempo perdido. Si acaso, de cuando en cuando, será útil y hasta divertido jugar con los niños al juego de la memoria. Cualquier palabra podrá ayudarlos a recordar «aquella vez que...», a identificarse con el tiempo que pasa, a medir la distancia entre ayer y hoy, aunque sus «ayeres» sean todavía, por suerte, pocos y no muy complicados.

El «tema fantástico», en este tipo de evoluciones a partir de una sola palabra, nace cuando se crean «aproximaciones extrañas», cuando en el complejo movimiento de las imágenes y sus interferencias caprichosas, surgen parentescos imprevisibles entre palabras que pertenecen a cadenas diferentes. «Ladrillo» trae consigo (en una sucesión de imágenes y rimas): «piedra», «mojón», «canto», «canción»...

Ladrillo y canción se me presentan como una pareja interesante, aunque no tan «bella como el fortuito encuentro entre una sombrilla y una máquina de coser sobre una mesa anatómica» (Lautréamont, Los cantos de Maldoror). En el confuso conjunto de las palabras hasta aquí evocadas, «ladrillo» es a «canción», lo que «canto» o «guijarro» (por su rima) es a «guitarro». Aquí, el violín de Amedeo añade probablemente el elemento afectivo y favorece el nacimiento de una imagen musical.

He aquí una casa musical. Construida con ladrillos musica¬les, con piedras musicales. Sus paredes, tocadas con unos palillos, nos brindan todas las notas posibles. Sé que hay un do sostenido encima del sofá, el fa más agudo está debajo de la ventana, el pavimento suena en si bemol mayor, una tonalidad excitante. Hay una estupenda puerta atonal, serial, electrónica: basta insinuar un ligero toque con los dedos para obtener una escala a la Nono-Berio-Maderna, que haría delirar a Stockhausen (alguien que entra en esta historia con más derecho que nadie por el «haus», «casa», de su apellido).

Pero no se trata sólo de una casa. Hay todo un pueblo musical con una casa-piano, una casa-harpa, una casa-flauta... Es un pueblo-orquesta. Al caer la tarde, sus habitantes, tocando sus casas, ofrecen un maravilloso concierto antes de ir a dormir... De noche, mientras todos duermen, un prisionero toca las barras de su celda... etc. La narración, a partir de aquí, vuela con sus propias alas.

Creo que el prisionero ha hecho su entrada en el cuento gracias a la rima entre «canción» y «prisión», que en un principio me había pasado por alto, y ha acabado por manifestarse por sí misma. Las barras aparecen como una consecuencia lógica. Pero, pensándolo mejor, podría ser que me las haya sugerido el título de una vieja película, que de improviso me ha venido a la mente: Prisión sin barrotes.

La imaginación puede tomar ahora otro camino:

Desaparecen las barras de todas las prisiones del mundo. Escapan todos. ¿También los ladrones? Sí, también los ladrones. Es la prisión la que produce los ladrones. Desapareci¬da la prisión, acabados los ladrones...

Y aquí noto cómo en el proceso aparentemente mecánico de la creación de la historia, mi ideología va haciendo su aparición, va tomando forma como si se ajustase a un molde, al tiempo que lo modifica. Siento el eco de lecturas antiguas y recientes. Desde sus distintos mundos, los silenciados piden ser nombrados: los orfanatos, los reformatorios, los asilos de ancianos, los manico¬mios, las aulas docentes. La realidad irrumpe en el ejercicio surrealístico. Al final, si este pueblo-musical llega a convertirse en una historia, puede ser que no se trate tan sólo de una fantasía, sino de un sistema de redescubrir y representar con formas nuevas la realidad.

Pero la exploración de la palabra «canto» no ha acabado. Aún me queda rechazarla en su significado y en su sonido. Tengo que descomponerla en sus letras. Debo descubrir las palabras que he rechazado sucesivamente para llegar a su pronunciación:

Escribo las letras una debajo de la otra:

-C
-A
-N
-T
-O

Ahora junto a cada letra puedo escribir la primera palabra que se me ocurra, obteniendo una nueva serie (por ejemplo: «casa-abogado-nariz-tonto-oso»). O puedo —y será más divertido— escribir junto a las cinco letras cinco palabras que formen una frase completa, así:

C - Cada
A - año
N - nacen
T - treinta
O - ovejas

No sabría qué hacer, en este momento, con treinta ovejas anuales, excepto usarlas para construir un «disparate en verso»:

Treinta ovejas anuales
son mis rentas actuales... etc.

No hay por qué esperar un resultado positivo a la primera. Hago un nuevo intento, con la misma serie de letras:

C - Coloco
A - a
N - nuestros
T - trescientos
O - oboes

«Trescientos» es una prolongación automática de la palabra «treinta» de la serie anterior. Los «oboes» se relacionan directa¬mente con la historia musical antes narrada. Y, de cualquier manera, una agencia musical que disponga de trescientos oboes y sea capaz de colocarlos, es una imagen que por su optimismo vale la pena.

Personalmente he inventado muchas historias partiendo de una palabra escogida al azar. Una vez, por ejemplo, partiendo de la palabra «cuchara», obtuve la siguiente cadena: «cuchara-Cocchiara» (pido perdón, ante todo, por el uso arbitrario, aunque no malintencionado, de un nombre ilustre, que lo es también en el campo de la fábula...) - «clara / clara de huevo / oval / órbita / huevo en órbita». Aquí me detuve y escribí una historia titulada: El mundo en un huevo, que está a medio camino entre la ciencia-ficción y la tomadura de pelo.

Podemos dejar ahora la palabra «canto» a su suerte. A pesar de no haber agotado todas sus posibilidades. Paul Valéry ha dicho: «Ninguna palabra resulta comprensible si se la estudia a fondo». Y Wittgenstein: «Las palabras son como la película superficial de las aguas profundas.» Las historias se consiguen, justamente, nadando bajo el agua.

Por lo que se refiere a la palabra «ladrillo», recordaré el test americano de creatividad de que habla Marta Fattori en su libro Creatividad y educación. Con este test, se invita a los niños a dar una lista de todos los usos posibles de un «ladrillo». Tal vez, la palabra «ladrillo» se ha fijado tan insistentemente en mi imaginación por haber leído recientemente sobre este test, en el libro de la Fattori. De cualquier modo, tests como éste no tienen como finalidad el estimular la creatividad infantil, sino el medirla para «seleccionar los niños con más imaginación», como otros tests se realizan para seleccionar a «los mejores en matemáticas». Tendrán su utilidad, no cabe duda, pues sus fines pasan por encima de los intereses de los mismos niños.

El ejemplo del «canto en el estanque», que acabo de ilustrar, se mueve, en cambio, en sentido contrario: debe servir a los niños, no servirse de ellos.




Gianni Rodari, Gramática de la Fantasía
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¡Y ahora…!: CUENTOS DE NUNCA ACABAR (o, para siempre volver a empezar)

miércoles, 29 de julio de 2009 0 comentarios


“El hombre, para conservar su vida, duerme y se alimenta, procrea (para durar en la especie) y juega. Jugar, lo hemos visto, es luchar contra la angustia, es inventar la felicidad.”

Jean Louis Barrault



(Populares hispanoamericanos)

Había una vez

un gato montés

que tenía la cola al revés

¿Te lo cuento otra vez?

-Sí.

-Yo no dije “Sí.” Dije que

-Había una vez...

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Vino una hormiguita

que de su hormiguero

salió calladita

y se metió al granero

y se robó un triguito

y arrancó ligero y...

Vino otra hormiguita

que de su hormiguero

salió calladita

y se metió al granero

y se robó un triguito

y arrancó ligero y...

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Declaración universal de los derechos del niño a escuchar cuentos





“CREO EN LOS PODERES CREADORES DEL PUEBLO.”
Aquiles Nazoa (Venezuela)



1- Todo niño, sin distinción de raza, idioma o religión, tiene el derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.


2- Todo niño tiene pleno derecho a exigir que sus padres les cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en un grave delito de omisión culposa sino que se están auto condenados a que su hijo jamás les vuelva a pedir otro cuento.


3- Todo niño que por una u otra razón no tenga a nadie que le cuente cuentos, tiene absoluto derecho a pedirle al adulto de su preferencia que le cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es como se cuentan los cuentos.


4- Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos. Aquellos niños que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a otros niños que por diversas razones no tengan abuelos que les cuenten. Del mismo modo, aquellos abuelos que carezcan de nietos están en libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil en donde, a su antojo y sin límites, podrán contar cuantos cuentos quieran.


5- Todo niño está en el derecho de saber quiénes fueron, por ejemplo, José Martí, Hans Cristian Andersen, Aquiles Nazoa, Horacio Quiroga, Gabriela Mistral y Javier Villafañe. Las personas adultas están en la obligación de poner al alcance de los niños todos los libros, cuentos y poesías de estos autores y muchos más.


6- Todo niño goza de plenitud del derecho a conocer las fábulas, mitos y leyendas de la tradición oral de su país. En el caso de los niños latinoamericanos, éstos tienen perfecto derecho a interesarse en nuestros relatos indígenas, afrolatinos y cuentos costumbristas, así como en toda aquella literatura oral creada por el pueblo.


7- El niño también tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos así como modificar los ya existentes, creando su propia versión. En aquellos casos de niños muy influenciados por la televisión, sus padres están en la obligación de “desconectarlos”, conduciéndolos por los caminos de la imaginación de la mano de un buen libro de cuentos infantiles, un juego o un relato, fruto de su voz y su afecto.


8- El niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos e imaginativos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos, lo único obligatorio es que estos sean hermosos e interesantes.


9- El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento y a pedir que le cuenten un millón de veces el mismo cuento.


10- Todo niño, por último, tiene derecho a crecer acompañado de las aventuras de “Tío Tigre y Tío Conejo”, o “Juan el Zorro y Tío Tigre”, de aquel caballo que era bien bonito, de la vaca que era muy estudiosa, del “Colorín colorado” de los cuentos y del inmortal “Había una vez…”, palabras mágicas que abren las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez, y en consecuencia, un futuro de jóvenes y adultos íntegros, libres, felices.



(Cedido por el grupo de Cuentacuentos “Pantón” (Venezuela), en adaptación de Marcela Sabio)



Credo de Aquiles Nazoa

Creo en Pablo Neruda, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra;
Creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones,
que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo,
pero que cada día resucita en el corazón de los hombres,
Creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable,
Creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda maravillosa,
Creo en la cualidad aérea del ser humano,
configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatiéndose
como una Purísima paloma herida bajo el cielo del mediterráneo;
Creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente
debajo de la almohada de mi niñez;
Creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música,
yo que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la Pavana de Fauré,
salir liberada y radiante de la dulce Eurídice del infierno de mi alma,
Creo en Rainer María Rilken héroe de la lucha del hombre por la belleza,
que sacarificó su vida por el acto de cortar una rosa para una mujer,
Creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia,
Creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar;
Creo en un barco esbelto y distantísimo
que salió hace un siglo al encuentro de la aurora;
su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles,
junto a sus sienes un resplandor de estrellas.
Creo en el perro de Ulises,
en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas,
en el loro de Robinson Crusoe.
Creo en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta,
el Beralfiro el caballo de Rolando,
y en las abejas que laboran en su colmena dentro del corazón de Martín Tinajero.
Creo en la amistad como el invento más bello del hombre,
Creo en los poderes creadores del pueblo,
Creo en la poesía y en fin,
Creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama.


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Yo cuento, tú cuentas, todos nos divertimos

miércoles, 15 de julio de 2009 0 comentarios

Servicio a la comunidad con propuestas lúdicas para animar a la lectura gozosa

Una de las Funciones del quehacer artístico: Hacer visible lo invisible
Dice el educador y escritor brasilero Rubem Alves en su libro “La alegría de enseñar” que:
Enseñar es un ejercicio de inmortalidad. De alguna forma continuamos viviendo en aquellos cuyos ojos aprendieron a ver el mundo por la magia de nuestra palabra. El profesor, así, no muere jamás…

Y cada uno de nosotros, en independencia de la edad y de la profesión, de el/ los oficio/s o roles que desempeñemos en la vida, siempre ha sido, es y será educador y educando a la vez. Siempre estamos enseñando y aprendiendo.

También es importante reconocer que, desde niños, nuestra primera herramienta para leer, entender e interactuar en y con el mundo que nos rodea es la palabra, la palabra viva (dicha a viva voz y con todo el cuerpo: miradas, gestos, ademanes, entonaciones, intenciones, silencios, velocidades, aproximaciones, posturas, diálogo tónico corporal, táctil, etc.), la Oralidad y su música, y la música de nuestro paisaje cultural, ése en el que fuimos concebidos (por lo que su adquisición comienza antes de nacer) y con el que salimos o “entramos” a la vida.

Otro punto en el que seguramente todos concordaremos es que el mejor modo de hacerlo, de construir los diferentes conocimientos, saberes, prácticas que necesitamos y de que nos valemos para satisfacer nuestras necesidades y concretar nuestros sueños; en fin: PARA SER FELICES, es EL JUEGO , proceso vital para nuestro desarrollo íntegro (humanamente hablando), siempre, durante toda la vida.

Más allá de que toda la sociedad, en su conjunto, sea responsable de que esto se
logre con cada uno de los sujetos que la integran, la familia es el elemento basal de nutrición, transmisión, memoria, identidad, participación y transformación cultural.

Y como sabemos que “nadie da lo que no tiene” y que cada quien –como una unidad: cuerpo-intelecto-emoción-afectos- aprende lo que necesita y quiere; la mejor manera de asegurarse el éxito de los aprendizajes, es lograr una vinculación esencialmente humana, de calidad, entre los actores del proceso enseñar-aprender, recuperando la comunicación oral profunda, comprometiendo cuerpo y alma en cada palabra que se da, que se brinda y recuperando el disfrute, el asombro y la maravilla, todos los días y hasta para las aparentemente cosas más simples y cotidianas (y seguramente más importantes de la vida), dándonos el tiempo para hacerlo, privilegiando esa comunión de las presencias humanas que no se reemplaza por nada, ni por las tecnologías más sofisticadas, permitiéndonos en cada jornada, encontrar el momento y una nueva llave que “sepa abrir las puertas para ir a jugar”.

Los juegos tradicionales, por ejemplo, poseen un origen remotísimo. Pasaron de generación en generación sobreviviendo, últimamente, a tantos y tan sofisticados productos de la industria del juguete y de los medios de comunicación masiva. ¿Quién no ha jugado a algún juego tradicional alguna vez?

Ocas, laberintos, escondidas, payanas, no existen porque sí, ni persisten por obra de la publicidad. Igual que los cuentos de hadas tienen que ver con la sabiduría más profunda de los pueblos, porque “tocan” simbólicamente alguno de los misterios de la condición humana: el nacer, el morir, el crecer, el encontrar, el perder.

Lo mismo sucede con las rondas, manchas y barriletes: pertenecen a una cultura infantil, oral, subconsciente, gestual, marginal, raramente aceptada como valor cultural educativo pero, sin embargo, íntimamente ligada a las humanas posibilidades de crear, de sentirse en armonía con el mundo, de comprenderlo y de aprender la libertad.

Cuando uno de nosotros se entrega hoy a un juego tradicional está repitiendo gestos, palabras y movimientos que forman parte de las simbologías rituales, fiestas, ceremonias y relatos míticos muy antiguos con los que los hombres celebraban, intentaban comprender o pretendían controlarlos momentos verdaderamente cruciales de la existencia: el nacimiento, las situaciones de pasaje de la niñez a la adultez, de la vida a la muerte, el matrimonio, el cambio de las estaciones, las sucesiones del poder, las transformaciones de la semilla, los ciclos vitales, las mudanzas...

Para comprender los cambios, las crisis, las contradicciones del alma, las cosas de la vida a las que no encontramos explicación, los hombres sólo contamos con símbolos.

El símbolo le da un lenguaje a aquellas vivencias y conflictos del mundo interno que, por su complejidad, escapan a las explicaciones racionales. Está referido siempre a realidades cuyo sentido profundo no podemos abarcar nunca definitivamente. Por eso conserva cierta ambigüedad: da y esconde, revela y oculta (sentido de la poesía).

Los símbolos funcionan produciendo como un movimiento que nos lleva desde un sentido primero, inmediato y literal hacia un sentido latente y profundo del cual nos hacen partícipes aunque no podamos dominar intelectualmente la vinculación entre ambos.

El pensamiento simbólico hace que aparezcan las significaciones secretas de las cosas, se tiene la sensación de estar ante una revelación, ante la puerta oculta de acceso al conocimiento.

Cuando estos procesos están al servicio del juego, se produce una vuelta al “paraíso perdido” de la infancia: se abandona el tiempo cotidiano de la función y el uso (en el que cada cosa es sólo eso determinado) y la lógica discursiva, para entrar en un tiempo “sagrado” en el que se puede mirar al mundo sin condicionamientos, creer y crear todo otra vez.

Jugar es un verdadero movilizador de la imaginación creadora porque permanentemente resignifica lo real.

Porque jugar:

• Nos libera de las exigencias de rendimiento, del temor a equivocarnos, de las reglas rígidas del pensamiento.

• Nos permite “operar” con nuestros deseos y temores más oscuros, (la trama de los propios conflictos) al mediatizarlos simbólicamente.

• Nos enfrenta permanentemente a situaciones de búsqueda y desafío.

• Nos produce una intensa sensación de goce y plenitud.

• Nos permite aprender de nuestros errores.

• Nos conecta con la vida, generando así, profundos cambios

• Nos permite incluir lo habitualmente ausente en los momentos de aprendizaje estereotipados: lo desconocido, lo misterioso, lo imprevisto, lo original, el descubrir, el asombro, la auténtica pregunta, las profundidades de la propia fantasía, el cuerpo...

Cuando jugamos, pensar, sentir, imaginar y hacer, se comprometen a la vez. Por eso la comunicación que se logra con uno mismo y con los demás es intensa, profunda y verdadera.

Los vínculos que trama el juego responden siempre a modelos de convivencia más humanizantes.

Es por todo esto que les proponemos recuperar, juegos, canciones, lecturas y humildemente, les brindamos algunas sugerencias (aportadas por nosotros o por fuentes que citamos. Pero ustedes también pueden hacerlo escribiendo a marcela_sabio@hotmail.com ó purocuento_sf@yahoo.com.ar)

Marcela Sabio
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Juegos de lectura en voz alta


LES PROPONEMOS JUGAR SOBRE ESTE CUENTO
CASI CANTADO DE TRADICIÓN POPULAR

(Se dice rítmicamente, sin melodía, pero también se la pueden inventar)





ESTE ES EL CUENTO
VIRUENTO, VIRUENTO
DE PICO-PICO TUENTO
DE POMPORERÁ.

HABÍA UNA VIEJA,
VIREJA VIREJA
DE PICO-PICO TEJA
DE POMPORERÁ.

TENÍA TRES HIJOS
(estimulamos que inventen una palabra que rime con “hijos”)
DE PICO PICO ... (podría ser “tijos”, “chijos”, etc.)
DE POMPORERÁ

UNO IBA A LA ESCUELA.
(idem a propuesta estrofas anteriores=
DE PICO PICO (“suela”, “tuela”, etc.)
DE POMPORERÁ.

OTRO IBA AL ESTUDIO
(idem anteriores)

DE POMPORERÁ.

OTRO IBA AL TRABAJO ...

DE POMPORERÁ

Y AQUÍ SE TERMINA
ESTE CUENTO VIRUENTO
DE PICO-PICO TUENTO
DE POMPORERÁ.


Una vez que canta-jugamos así, podemos proponer extender la historia antes de llegar a la última estrofa, la del fin.

Por ejemplo:

UNO COME FRUTA…
….
DE POMPORERÁ.

OTRO USA CORBATA…

DE POMPORERÁ


Y así podría convertirse en un cuento de “nunca acabar”.

Otra forma de “jugar” con esta canción, una vez ya aprehendida, al menos con una estrofa, escribir papelitos que contengan distintas intenciones y repartir uno por participante, en secreto. La consigna será “DECIR Y/O CANTAR LA ESTROFA COMO SI FUESE:”
(por ejemplo)

UNA CLASE DE CIENCIAS
UNA CANCIÓN DE CUNA
UN DISCURSO POLÍTICO
PALABRAS MÁGICAS DE BRUJA O BRUJO
UNA NOTICIA TRISTE
UN SECRETO
UNA RECETA DE COCINA…

Etc., etc., etc., y todo lo que se les pueda ocurrir. Y los demás jugadores deberán adivinar, o aproximarse a cuál es la intención o que está “haciendo” con esas palabras dichas de tal o cual manera.

AHORA, LA PROPUESTA ES JUGAR A: “EL QUE TOCA TAMBIÉN BAILA”

Todos los participantes tienen una hoja de diario. Se colocará una música bien rítmica (cumbia, candombe, carnavalito, etc.) y todos se convertirán en instrumentistas y bailarines, acompañando la música con el “papelófono”. La consigna es que todos deben salir a bailar, desplazándose por el espacio y si la música se interrumpe, también se interrumpe su baile y la ejecución –momento que el coordinador del juego aprovechará para incitarlos a cambiar de modo de estimulación del papel-, y cada quién tendrá que inventar maneras diferentes de hacer sonar el diario: aboyándolo a ritmo, plegándolo y desplegándolo sonoramente como acordeón, friccionándolo, golpeándolo con el piso o parte del cuerpo, percutiéndolo con dedos, uñas, soplando sobre él, rasgándolo, etc.

Al fin de la música, todos tendrán que sentarse en ronda con “los despojos de la fuente sonora, del PAPELÓFONO”. Así como les quedó, tratan de encontrarle una forma que les sugiera, por ejemplo: mariposa, serpiente, ojo, nube, acordeón, cinta, expresándolo en voz alta a todo el grupo. El mismo, según un orden establecido por el coordinador (siguiendo orden de la ronda, con números dados al azar, etc.), tendrá que inventar un cuento, en forma encadenada e introduciendo el personaje-objeto-papel que tiene en su poder. También puede intentarse armar la letra de una canción o cambiársela a una conocida, involucrando a esos “personajes” que han surgido casi mágicamente del baile y la ejecución del “papelófono”. Si no se cuenta con espacio suficiente, puede realizarse “bailando en la silla”, es decir, sentados, siguiendo la música (su pulso, su acento, su ritmo), con el cuerpo pero sin traslación. Read the full story

Juegos de lectura en voz alta


Leer en voz alta no es un juego

Vamos a proponerles diversos juegos que se hacen leyendo en voz alta. Algunos de ellos quizás les parezca que no están muy relacionados con la lectura. Es un poco así y es intencional. Lo que se buscó es, justamente, distraer a la persona del hecho de que estaba leyendo en voz alta. Que se olvidara de eso, que la atención fuera a otra parte, a seguir las reglas del juego. Porque con esos juegos queremos, justamente, hacer que cada uno gane confianza, no se sienta tan extraño leyendo algo en voz alta frente a todo el grupo. Nos pareció que la mejor manera de empezar es dejando a un lado el hecho de “la lectura” como tal. Aquí casi no importa qué se lee, ni cómo se lo hace. De esa manera, nadie se sentirá juzgado ni presionado por el hecho de que “se debe entender” lo que lee.


En estos primeros juegos no importa si se entiende o no el sentido de lo que se lee, porque no hay ningún sentido para entender. Lo importante es que “suelten la voz” y no sientan vergüenza de estar diciendo algo en voz alta, de que el grupo los oiga. Son juegos para divertirnos y para ir ganando confianza.


Algunos cuidados

No debemos permitir ningún tipo de burla ante el tono o el timbre de voz de ningún niño.

Tampoco debemos permitir burlas o gestos de impaciencia si algunos niños leen más lento o con dificultades.

Debemos decirles q los niños que leer bien no sólo implica leer las letras correctamente, sino hacerlo con sentimiento y entendiendo lo que se lee. Que puede haber alguno que lea más rápido que otro, y que eso no quiere decir que está entendiendo mejor que el otro lo que lee. Y puede que haya alguno que lea rápido y entienda bien, sin embargo, quizás haya también un compañero que lea más lento, pero que se emocione mucho con lo que lee, porque es muy sensible y todo le llega con mucha fuerza.


Entonces, leer bien puede querer decir muchas cosas, podemos ponerlo en preguntas:

Si alguien leyó rápido pero no entendió, ¿leyó bien?

Si alguien leyó con mucho sentimiento, pero despacito, ¿quiere decir que leyó mal?

Si alguien lee correctamente, pero no nos trasmite nada, o es muy poco expresivo, ¿lee bien o mal?

Si un compañero disfruta muchísimo leyendo, pero lo hace con muchas dificultades, ¿es realmente un “mal lector”?


2. Juegos “no tan locos”

2.1. Leer el texto, variando la intensidad según el tamaño de las letras. (lo que podemos hacer es elegir un párrafo de un cuento y copiarlo en una hoja, pero también con letras de distintos tamaños, o renglones en los que las letras crecen o renglones en los que las letras se hacen chiquitas, y luego leemos así.)


2.2. Jugar a leer un párrafo, de unos 4 ó 5 renglones, de distintas maneras. (Como si estuviéramos borrachos, asustados, riéndonos, llorando, con mucho sueño, a los gritos, tosiendo, con misterio (susurrando), muy apurados, enojados y regañando, muy lento).


2.3. Copiar un texto todo en minúscula y sin signos de puntuación.

Hay, por lo menos, dos juegos posibles:

a) que lean tratando de adivinar, de reconstruir, cómo habrá sido la puntuación original.


b) Q ue lean poniendo ustedes mismos los puntos y comas, pero de una manera arbitraria, vale decir, a su antojo, sin importar si está bien o mal puesto, ni siquiera si así se entiende o no lo que se lee. Se trata de un juego y de divertirnos con esto, o sea que podemos poner los puntos y comas de la manera más disparatada posible, tratando de que lo que se lea quede bien confuso.


2.4. El maestro preparará unos papelitos con números, del 1 al... (tantos como niños haya en el salón). Los mezclará. Luego pasarán los niños y cada uno tomará un papelito, el cual deberá esconder, sin decirle a nadie qué número le tocó. Cada uno sabe su número pero no, el del compañero.


El juego consiste en que, de a uno, cada niño deberá leer un renglón completo, o, como siempre haremos, hasta el primer punto (seguido o aparte).


Comienza con el niño al que le tocó el número 1. Él debe decir “uno”, y comenzar a leer (hasta terminar el renglón o hasta el primer punto, como hayamos acordado). Inmediatamente, el niño que recibió el 2, debe decir “dos” y continuar él con la lectura. Luego otro niño dirá “tres” y seguirá leyendo. Y así hasta que se terminen todos los números.

Variante:

Cada niño escribe, en un papelito, su nombre, después hace una bolita con él y se lo da al maestro, que mezclará todos los papelitos. Luego irá sacando de a uno, leyendo el nombre del niño al que le tocará leer (un renglón o hasta el próximo punto), termina ése e inmediatamente (para que no se interrumpa el ritmo de la lectura), el maestro dice el nombre del niño siguiente. Y así hasta que se acaben los papelitos.

Variante (de la variante):

Esto sólo se puede hacer una vez, porque luego ya pierde la gracia, pero puede ser divertido. Que el maestro haga trampa y repita el nombre de algún niño al que ya le tocó leer.

2.5. Que el maestro vaya a otro salón o a un lugar donde el resto del grupo no oiga, y vaya haciendo pasar a los chicos, de a uno, a leer un texto, un renglón cada uno. Pasa un niño, lee el primer renglón de un texto, el maestro lo graba, pone pausa. Pasa otro niño, el maestro lo graba, pone pausa. Pasa otro niño, el maestro lo graba, vuelve a poner pausa, y así hasta que terminan de pasar todos los chicos.

Luego, con el libro en las manos, todos van siguiendo la lectura que está grabada (al mismo tiempo irán reconociendo la voz de cada compañero que va leyendo).


3. Juegos “locos”.

Incluye unos “juegos muy locos”

Nota:

Estos juegos o ejercicios no están dirigidos a desarrollar “la comprensión” de lo que se lee....Son prácticas que buscan hacernos perder la timidez, recuperar un poco de espontaneidad. Pocas cosas hacen tanto mal a la lectura en voz alta, y no sólo a eso, como pensar que hay una manera de hacerlo bien, una sola manera. No, a la lectura en voz alta, como a la escritura, como a las cartas de amor, como a la vida misma, hay muchas maneras de hacerla...”


1. La fila lectora.


Leer en voz alta, pero en grupo. El maestro no lee en voz alta siempre, solamente da la “entrada” (marca cuando debe empezar cada fila a leer).


Si los niños están senados en hileras, cada hilera leerá un renglón, luego la hilera que sigue leerá el otro, y así hasta que se vuelve a la primera. En lugar de que un solo niño lea en voz alta, toda la fila, al mismo tiempo, deberá hacerlo.

un solo renglón por fila.

Cada fila lee hasta el próximo punto (aparte o seguido).

Variante:

Vamos a leer en grupo, como antes, sólo que en vez de ir por hilera, lo haremos siguiendo otro orden. Primero los varones (o las niñas), y luego las niñas (o los varones, según con quiénes hayamos empezado).


2. Notitas de amor.

Cada niño deberá escribir una notita de amor en un papel pequeño. Puede ser una declaración de amor, o un reproche amoroso, y debe tener, por lo menos, dos renglones. Las notitas son secretas, nadie le puede decir a nadie qué fue lo que escribió. A medida que van terminando de escribirlas, hacen un bollito de papel (para que no se vea cuál es o qué dice) y lo dejan en la mesa del maestro, en la que vamos haciendo dos montañitas. Una con los mensajes escritos por los varones y otra con las notas escritas por las niñas (mientras tanto, el maestro va mezclando cada montoncito, por separado).

Cuando todos terminaron, empezamos el juego, que consiste en esto.

El maestro explica que éstos son mensajes de amor para los niños del salón, que el cartero dejó encima de su mesa, así que deberán pasar a leer en voz alta el que le haya tocado.

Los chicos irán pasando de a uno a tomar uno de los mensajes (con los ojos cerrados y al azar) y leyéndolo en voz alta. De esta manera: pasa un varón, toma un mensaje de la montañita de las mujeres, lo lee en voz alta y se va a sentar; pasa una niña, toma un mensaje del montoncito de los varones, lo lee en voz alta y se va a sentar. Y así sigue.

Lo divertido del juego es que parece que el que lo lee en voz alta hubiera recibido ese mensaje, fuera algo realmente dirigido para él (incluso el maestro puede sacar un papelito..., a ver cómo le va!).


3. El mundo del revés

Una buena manera de disimular que se lee rápido o lento es... leer al revés, palabra por palabra, de atrás para adelante. Comenzamos por la última palabra y avanzamos... ¡al revés!


4. Leemos un renglón todo con la “a”, el otro todo con la “e”

Elegimos un párrafo de un cuento que nos guste y, en vez de leerlo con las vocales que tiene, vamos a leer un renglón usando solamente la vocal “a”, y el renglón siguiente, la “e”, el que sigue, la “i” y así hasta llegar a la “u”. Luego se vuelve a empezar con la”a”. Al igual que siempre, podemos hacer que un niño lea varios renglones, o hacemos leer un renglón por niño, y que luego siga otro.


5. Dos juegos de lectura en voz alta para las olimpíadas (¿sirve esto para algo?)

a. Todo el aire posible.

Pueden participar los niños que quieran. Toman todo el aire que les quepa en los pulmones y leen en voz alta todo lo que aguante, sin volver a tomar aire.

b. Flamencos lectores.

¿Cuánto puedes leer en voz alta parado sobre un solo pie?


4. Para leer... leyendo.

-Juegos para leer en serio-

Si la cantidad de niños y el tamaño del salón lo permiten, es mejor hacer estos ejercicios sentados en rueda.

1. Sólo tres renglones.

Para esta manera de leer, y las siguientes, es mejor que cada niño tenga un ejemplar del libro o una copia del texto. Si hay un solo texto, o unos pocos, se lo irán pasando de compañero en compañero. Se trata de que cada niño lea tres renglones y luego siga otro compañero. (Lo importante es que sea una cantidad fija de renglones, igual para todos, y que la lectura fluya bien).

Hay algo muy democrático en esta cosa que, a primera vista, parece un poco arbitraria, ya que nadie lee más “porque lea mejor”.. A todos se les pide el mismo esfuerzo.

Leer en voz alta es, de alguna manera, muy parecido a cantar. Nos sentimos expuestos frente a los demás, sentimos que hay algo “que tenemos que hacer bien” y que todos nos estarán juzgando. Entonces será bueno que quienes trabajamos con los niños recordemos que hacer leer en voz alta no es un fin en sí mismo, sino una manera de desarrollar el gusto por la lectura y, sobre todo, el gusto por la palabra, la palabra leída, la palabra en nuestra boca, en la boca de los compañeros. .. En suma, el pensamiento y el sentimiento hechos sonido.

Lo democrático del asunto radica en que más allá de quién sea cada uno, deberá leer el renglón que le tocó en suerte.

2. Hasta el primer punto y aparte.

Es parecido al ejercicio anterior, sólo que aquí hay que leer hasta el primer punto y aparte. Comienza un niño y lee hasta que aparece el primer punto y aparte. Ahí le pasa el libro al que le sigue, quien a su vez deberá leer hasta el próximo punto y aparte. Y así se continúa hasta que se termina el texto..., o hasta que se termina el grupo. Entonces la lectura continúa con el que había comenzado, como en una rueda sin fin.

Es algo muy bueno que el maestro participe como uno más.


3. Un párrafo cada uno.

Parecido a las propuestas anteriores. Cada niño debe leer un párrafo, el párrafo siguiente lo lee otro niño y así hasta terminar el texto.

4. Hasta donde tengas ganas.

En este juego, sencillamente se les indica que cada uno lea hasta donde tenga ganas, y luego seguirá el otro compañero. Debemos pedirles, aclararles, que sean democráticos, que puede haber otros que quieran leer y que, por lo tanto, no se pasen mucho de tiempo. Este ejercicio es bueno porque, además de la lectura, permite ponerlos en el tema del cuidado del otro, de tener en cuenta a los demás...Cuidado del otro implica ser respetuoso con su manera y capacidad de leer. Ser paciente...No burlarnos, oír su voz, respetar su tiempo y, de esa manera, brindar un espacio de crecimiento, un espacio a salvo de burlas y críticas, donde el otro pueda esforzarse en leer mejor por su propio deseo y no para defenderse del juicio de los demás. Y al hacer esto no estamos haciendo ninguna clase de beneficencia, estamos actuando con una generosidad que, más tarde o más temprano, también necesitaremos nosotros cuando algo nos cueste un poco. Aunque más no sea para saber pedir: No me apures, esto me cuesta, no tienes por qué apurarme... Es muy probable que el que supo dar ese espacio generoso luego sepa y pueda pedirlo, y así defenderse de los que quieran imponer su propio ritmo o sus propias soluciones. Lo que quiere decir que todos juntos estaremos aprendiendo a defendernos de esa forma de violencia que pueden ejercer sobre nosotros, o que nosotros podemos ejercer, cuando no respetamos el tiempo y la capacidad de los demás. La vida es muy larga y tiene muchos matices, siempre habrá algo o algún momento en el que nosotros seamos los que necesitamos más tiempo u otra explicación, y sin duda nos va a ser más fácil pedirlo si antes supimos darlo.

5. Casi como en el teatro

Éste es un juego para cuando ya hay un poco más de experiencia en leer. No es para leer a primera vista, sino para llevarse a la casa y preparar.

Vamos a dividir la lectura teniendo en cuenta la existencia de personajes y voz narradora. Esto es mucho más fácil cuando hay diálogos. Al elegir un material para leer en voz alta, lo primero que deberá hacer el maestro es ver si hay diálogos, cuántos personajes intervienen, los personajes principales, si aparece alguno secundario, si hay una voz narradora. Ya sabiendo eso el maestro le dice a los niños de su salón la cantidad de niños que necesita. O bien puede escribirlo en un papel, para crear más expectativa:

¡PUESTOS VACANTES PARA LA PRÓXIMA LECTURA!

Historia de dragones

De Gustavo Roldán

5 personajes

1 narrador

Una vez que tenemos a los que van a leer, se repartirán los papeles. El maestro dice, o los niños eligen, quién leerá cada parte. Puede que los niños pasen al frente o bien que lo hagan desde su mismo lugar.

Una nota de cuidado:

Como no siempre es fácil ver qué personaje habla hasta que el autor nos lo aclara, este juego no es bueno para hacer lectura a primera vista, a menos que los niños ya tengan una buena práctica en leer. Es preferible que se arme el grupo, que preparen la lectura en sus casas, viendo cada uno cuándo le toca leer, que ensayen y luego lean para el resto del grupo.

Variante: Esto mismo se puede hacer de dos maneras. Una es leyendo en voz alta, simple y llanamente. La otra, dramatizando, actuando el papel que nos haya tocado leer: si grita, gritar; si está llorando, llorar; y así.


6. Una persona lee en voz alta para todo el grupo.

Pedirle a alguien que lea en voz alta... No hay una sola manera de leer bien en voz alta sino muchas... Llevar al grupo a que entienda que cada uno tiene su manera particular, única, de leer en voz alta. Y que nadie debe ser juzgado por eso.... Todos tenemos derecho (a jugar). Igual que a leer en voz alta. Todos tenemos algo para decirles a los demás, y también algo para leerles a los demás. Algo que los demás deben escuchar de nuestra boca.

O sea que, para terminar, podemos decir que con el ejemplo del coro y el del fútbol, lo que quisimos expresar es, una vez más, aquello que tan bien dijo Gianni Rodari: que hay que desarrollar la creatividad no para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo.

No queda mucho más por decir. Que aquél al que le guste leer en voz alta tome el libro y lo haga. Sin vergüenza y con alegría.


JUEGOS DE LECTURA EN VOZ ALTA. Luis María Pescetti, Novedades Educativas, Buenos Aires, 1999

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Sugerencias de literatura para niños





Ediciones Colihue- Buenos Aires Argentina


Libros del Malabarista (Colección dirigida por Gustavo Roldán)

El hombrecito verde y su pájaro- Laura Devetach

Cuentos del Pajarito Remendado (Dirección Laura Devetach/Gustavo Roldán)-

“Los fileteados”-

-Cuentos del circo. Ricardo Mariño. Buenos Aires, Colección Libros del malabarista.

-Amadeo y otra gente extraordinaria. Graciela Montes. Buenos Aires, Editorial Gramón-Colihue. Colección Los libros del Árbol.


Editorial EDEBÉ- Barcelona España

Colección Tucán-

Ediciones Orión

Colección Tobogán: “Caramelos Surtidos” /Antología cuentos para niños entre 8 y 13 años


Edit. Sudamericana- Primera Sudamericana.

Colección CUENTAMÉRICA: Cuentos que cuentan los... ( Guaraníes, Tobas, Matacos, etc)

Colección Primera Sudamericana: La fábrica del Terror I y II (Ana María Shua)

Dragón- Gustavo Roldán- Dibujos de Luis Scafati (a partir de los 9 años)

-Ani salva a la perra Laika. Ana María Shua. Buenos Aires. Colección Pan Flauta.


Coquena Grupo Editor- Buenos Aires, Argentina-

Libros del Quirquincho-


Grupo Editorial Norma- Buenos Aires, Argentina.

Colección Torre de Papel- (Amarilla: desde 11 años. Azul: desde 9 años. Verde: jóvenes adultos)-

-Los caballeros de la mesa de la cocina. Jon Scieszka. Bogotá, Colección Torre de Papel, serie Torre Roja.

-Tut-Tut. Jon Scieszka. Bogotá. Colección Torre de Papel, serie Torre Roja.

-Pirata Barbanegra. Jon Scieszka. Bogotá. Colección Torre de Papel, serie Torre Roja.


Fondo de Cultura Económica- México, D.F.

Libros de: Taro Gomi (para primera infancia)- Anthony Browne Katja Mensing

“Yoyo el Mago” Bruno Heitz- “Nunca beses a los sapos” Robert Leeson- “La peor señora del mundo”, “A golpe de calcetín” Francisco Hinojosa-“El agujero negro” Alicia Molina-“El vampiro y otras visitas” Triunfo Arciniegas- “La venganza de la trenza” Graciela Montes- “La historia de Spuntnik y David”, “El pizarrón encantado” Emilio Carballido- “El viejo que no salía en los cuentos” Pilar Mateos- “Ma y Pa Drácula” Ann M. Martin- “El libro apestoso” Babette Cole.

Colección “A la orilla del viento”

Colección “Los especiales a la orilla del viento” –

-Jumanji. Chris Van Allsburg. Colección Los especiales de A la orilla del viento.

-La escoba de la viuda. Chris Van Allsburg. Colección Los especiales de A la orilla del viento.

-Serie de Willy (Willy el campeón, Willy el mago, Willy el tímido, Willy y Hugo, Willy el soñador). Anthony Browne. Colección Los especiales de A la orilla del viento.


EMECÉ Editores- Bs. As. Argentina

Colección Pequeño Emecé:

de 8 a 10 años “Marcelo, membrillo, martillo”, “La cosas que dice la gente”, “Con muchas ganas” Ruth Rocha- “Palabras, palabritas y palabrotas” Ana Ma. Machado- “El tren que aprendió a jugar” María Granata. “Giraluna” Eduardo Gudiño Kieffer, “El niño Dios” Leopoldo Marechal- “El Príncipe feliz” Oscar Wilde (traduc. de J.L.Borges)

de 4 a 7 años: “Splish, Splash”, “Grande y Pequeño”, “Cosas que nos gustan” Richar Scarry

de Daisaku Ikeda: “El cerezo”, “La princesa y la luna”

de Ziraldo: “El chico de la historieta”, “El pibe piola”, “Una maestra repiola”

Ziraldo Colección Colores (de 7 a 10 años) “El pequeño planeta perdido”, “El gusanito de la manzana”, “El planeta lila”, “La bella mariposa”, “Flicts”

Ziraldo Colección Rolín (de 5 a 7 años) “Rolín, el ombligo”, “Perico y Leopoldo”, “René, la rodilla”, “Los diez amigos”-

Alfaguara Infantil Juvenil- Santillana- Bs.As. Argentina

“Canciones para Mirar”, “Dailan Kifki”, “Cuentopos de Gulubú”, “El diablo inglés”, “La nube traicionera” (etc.) María Elena Walsh.

Serie verde (primeros lectores): “Un carrito color sol”, “Magdalena en el Zoológico” María Brandán Aráoz- “Tomasito”, “Tomasito y las palabras” Graciela Beatriz Cabal- “Disparates” Julia Chaktoura, “Los leones no comen banana” Ruth Kaufman y Bianki.

Serie amarilla (desde 6 años): “El paseo de los viejitos”, “Del otro lado del mundo” Laura Devetach- "Tranquila tragalenguas. La tortuga cabezota” Michel Ende- “Un cuento y dos más” Sandra Filippi- “Historia de Flechazo y la nube” Ricardo Mariño- “Las velas malditas” Graciela Montes- “El tren más largo del mundo” Silvia Schujer-

Serie morada (desde 8 años): Elsa Bornemann

“Cuentos de arriba y de abajo” Márgara Averbach- “Botella al mar” , “El sapo más lindo” Ricardo Mariño,

“Cuentos y Leyendas de Argentina y América” recopilación de Paulina Martínez- “El pulpo está crudo” Luis Ma. Pescetti- “La leyenda del bicho colorado” Gustavo Roldán.

Serie Naranja (desde 10 años): “Socorro”, “No somos irrompibles”, “Queridos Monstruos” Elsa Bornemann- “Frin” Luis Ma. Pescetti- “Barbapedro y otras personas” Graciela Beatriz Cabal- “Las Brujas” Roald Dahl- “El héroe y otros cuentos” Ricardo Mariño- “Cuentos de la buena suerte” Ma. Cristina Ramos- “Cuentos para jugar” Gianni Rodari- “El valiente y la bella” Ana María Shua, “Poesía española para niños” Antología.Selección de Ana Pelegrín.

“Cuentos escritos a máquina” Gianni Rodari-

-Las aventuras del sapo Ruperto. Roy Berocay. Montevideo, Colección Infantil, serie Morada.


Ediciones del Sol S.R.L.- Bs.As. Argentina

“La fiesta en el cielo” Cuentos populares de animales- Recopilación y notas de María Inés Palleiro

“Leyendas de nuestra tierra” Selección y prólogo Perla Montiveros de Mollo

“Los tres pelos del diablo” Cuentos maravillosos de la cultura popular argentina- Recopilación y notas de María Inés Palleiro

“A la sombra de un verde limón” Antología del cancionero tradicional argentino-Compilación Paulina Mosichoff

“A la una sale la luna” Juegos tradicionales infantiles. Compilación Paulina Mosichoff


Editorial Atlántida.

“El guardián del último fuego y otras leyendas”. Cristina Bajo- Ilustrado por Marcelo Elizalde


Ediciones de la Flor

-La niña que iluminó la noche. Ray Bradbury. Buenos Aires, Colección Libros de la Florcita.


Ediciones SM.

-Siete casas, siete brujas y un huevo. Gloria Sánchez. Madrid - Colección El Barco de Vapor, serie Blanca.

ACCAME, Jorge- Cuidado con el dinosaurio. Grupo Editorial Norma- Torre de pael

ACTIS, Beatriz- Fabuloso Kraken- Editorial Diente de León UNL ( y los demás de la colección)

ACTIS, Beatriz- GIACOMETTO, Leronel- Náufragos y piratas (historias en el mar)- Colección de la Flor de la Canela- Edit. Homo Sapiens.

ANDRUETTO, Ma. Teresa- Fefa es así- Ediciones del eclipse.

ANÓNIMO- Chumba la cachumba. Editorial libros del Quirquincho-

ANÓNIMO ESTADOUNIDENSE- Epaminondas- Editorial Colihue- Colección cuentos clásicos

BASCH, Adela- Había una vez un libro- Editorial Abran cancha.

BASCH; GOLDEMBERG, MARTÍNEZ y otros- Cuentos con rimas para los que se animan. Edit. Abran Cancha.

BASCH, Adela- Abran Cancha que aquí viene Don Quijote de la Mancha. Colección Libros del malabarista- Ediciones Colihue.

BASCH, Adela- Ulises por favor no me pises. Colección ser y contar. Editora Estela-

BASCH, Adela- Dos por cuatro, teatro. Colección Editorial Libros del Quirquincho

BANYAI; Itsvan- Zoom- Edit. Fondo de Cultura Económica- Colección a la orilla del viento.

BARRET, J. Y Barret, R- Los animales no se visten- Edic. de La Flor

BIRMAJER, Marcelo – Fábulas salvajes- Edit. Sudamericana.

BORNEMANN, Elsa- Poemas con disparates. Edit. Alfaguara, Colección Biblioteca Bornemann.

BORNEMANN, Elsa- Palabracadabra I. Edit. Alfaguara, Serie Amarilla.

BORNEMANN, Elsa- Disparatario- Serie morada. Edit. Alfaguara.

BORNEMANN, Elsa- Tinke, Tinke- Serie morada. Edit. Alfaguara.

BORNEMANN, Elsa- Un elefante ocupa mucho espacio - Serie morada. Edit. Alfaguara.

BUTTI, Enrique- Porotita pajarona- Edit. Diente de León- UNL

CABAL, Graciela, Tomasito y las palabras- Serie verde Edit. Alfaguara

CABAL, Graciela- Doña Martina- Ediciones Colihue-

CABAL, Graciela- La pandilla del ángel- Colección sopa de libros. Editorial Aique

CANELA- Barco Pirata- Colección Pan Flauta- Edit. Sudamericana.

CALIFA, Oche- Valseado del piojo enamorado. Editorial Libros del Quirquincho.

CARPI, Pinin- La isla de los cuadrados mágicos. Paul Klee. Colección el arte para los niños, Editorial Sudamericana.

CASTILLA, Gabriel- Telón de Cielo. Ediciones Cronopio azul

CIBILS, María Teresa- El mundo de la Pupi- Editorial Aique – historietas

CINETTO, Liliana- Los siete conejos- Colección Cuentos maravillosos- Editorial Sigmar

COLASANTI, Marina- Lejos como mi querer y otros cuentos. Colección Torre de papel- Edit. Norma.

COQUILLET, Marcel- El rey chiquitín. Colección tren azul. Editorial Edebé.

CUENTOS ARGENTINOS- Editorial Alfaguara- antología

CUENTOS DE CIENCIA FICCIÓN- Editorial Alfaguara- antología

CUENTOS DE TERROR- Editorial Alfaguara- Antología

DAMON, Emma- Cada uno es especial- Editorial Sudamericana (libro objeto con solapas para levantar y mirar)

DEVETACH, Laura – Canción y pico- Colección El ombigo- Edit. Sudamericana

DEVETACH, Laura – La hormiga que canta- Libros álbum del eclipse

DEVETACH, Laura – la torre de cubos- Colección del malabarista- Edic. Colihue

DEVETACH, Laura – Los 1001 del garbanzo peligroso. Colección cuentijuegos. Editorial Alfaguara-

DEVETACH, Laura – Secretos de un dedal Edit. Diente de León UNL

DEVETACH, Laura- Pobre mariposa (cuentos para niños de un lado) Se me pianta un lagrimón (cuentos para adultos del otro lado)- Ediciones del Cronopio Azul

DEVETACH, Laura, ROLDÁN, Gustavo- Ayer pasé por tu casa- Colección Los fileteados. Edic. Colihue.

DORFMAN, Ariel- La rebelión de los conejos mágicos- Colección Libros de la florcita- Edic. de la Flor.

DRENEN, Olga- Los chirinfinfacos- Editorial Libros del Quirquincho.

FILIPPI, Sandra- Pedacito de magia- Colección Los caminadores- Editorial Sudamericana.

FISCHER, Carmela (recopiladora) Un do li tuá (rondas y canciones tradicionales infantiles- Editorial Ameghino.

FALCONI, María Inés. Caídos del mapa; Caídos del mapa 2; Caídos del mapa 3; Caídos del mapa 4; Caídos del mapa 5. Serie Los verdes de Quipu. Ediciones Quipu-

FARBEN (coordinación) Poemas con sol y son- Coedición Farben y Grupo editorial Norma-

GEISERT, Arthur- Oink- Colección A la orilla del viento- Edit. Fondo de Cultura Económica.

GORI, Gastón- Pase Señor fantasma-

GRANATA, María- Cien metros de gato. Un chaparrón de tinta- Edit. Sigmar.

GREJNEC, Michael- ¿A qué sabe la luna? Editorial Kalandraka

HADIDA, Elena- Sonrisa de vampiro y más cuentos locos. Serie amarilla- Edit. Alfaguara.

HINOJOSA, Francisco- La peor señora del mundo- Colección A la orilla del viento- Fondo de Cultura Económica.

ISOL – Cosas que pasan – Colección a la orilla del viento- Editorial Fondo de Cultura Económica.

ITSVAN – El ratón más famoso- Libros álbum del Eclipse

ITZCOVICH, Susana- Una noche de miedo. Colección cuentos de cuatro colores- Edit. Sudamericana

ITZCOVICH, Susana- El bostezo contagioso- Colección Cuentos del monopatín- Lugar Editorial

KASZA, Keiko- Cuando un elefante camina- Colec. Buenas Noches, Edit. Norma

MACHADO, Ana María- Camilón, comilón- Colección El Barco de Vapor- Ediciones S.M.

MARI, Iela- Historia sin fin- Colección sopa de libros. Edit. Anaya.

MARIÑO, Ricardo- La ballena dibujada- Colección El gato de hojalata. Editorial Guadal.

MARIÑO, Ricardo- Inestable cara. El ratón García. Colección Luna Grande. Editorial Sigmar.

MARIÑO, Ricardo- La gata galleta- Lara y el duende- Colección Luna Grande. Editorial Sigmar.

MARIÑO, Ricardo- Cuentos Ridículos- Colección Pan Flauta- Edit. Sudamericana

MARIÑO, Ricardo – Roco y sus hermanas- Serie naranja- Editorial Alfaguara.

MARTÍNEZ, Carlos- El Molinete- Colección libros del malabarista. Edic. Colihue.

MARTÍNEZ, Paulina- Cuentos y Leyendas de Argentina y América. Serie morada – Edit. Alfaguara

MIRETTI, María Luisa / compiladora- Cuentos, leyendas y coplas populares latinoamericanas. Edit. Homo Sapiens.

MONTES, Graciela- Anita dice cómo es. Colección Anta Ediciones Gramón Colihue.

MONTES, Graciela- La verdadera historia del ratón feroz. Colección Los cuentos del ratón Feroz. Ediciones Gramón Colihue.

MONTES, Graciela- Irulana y el ogronte. Ediciones Gramón Colihue.

MONTES, Graciela- Juanito y la luna- Ediciones Gramón Colihue- Colección Pequeñas historias.

MONTES, Graciela- Más chiquito que una arveja, más grande que una ballena. Colección Pan Flauta- Editorial Sudamericana.

MONTES, Graciela- Aventuras y desventuras de Casiperro del hambre- Colección libros de Boris- Edic. Colihue

MONTES, Graciela- De qué hablamos cuando hablamos de derechos?- CAL- CTERA- UNICEF

MONTES, Graciela- El caballo de Troya- Colección La mar de cuentos- Serie Mitología Griega- Ediciones Gramon Colihue.

MONTES, Graciela- El golpe y los chicos- Ediciones Gramón Colihue.

MONTES, Graciela- La hija del rey- Colección La mar de cuentos. Serie Los caballeros de la mesa redonda. Edic. Gramon Colihue.

NERUDA, Pablo; Roldán, Gustavo hijo- Las preguntas- Colección los morochitos- Edic. Colihue.

OCAMPO, Silvina- La liebre dorada- Colección Alfaguara infantil Edtit. Alfaguara

OLAVARIA, Agustín- Nace un pájaro. Edic. de la Flor.

OLAVARIA, Agustín, Nace una sandía- Edic. de la Flor.

PELEGRÍN, Ana (selección y prólogo) – Letras para armar poemas. Colección Alfaguara infantil. Edit. Alfaguara

PÉREZ SABBI, Mercedes- Sopa de estrellas- Colección los caminadores- Edit. Sudamericana

PÉREZ AGUILAR, Graciela- El constructor de sueños- Editorial Alfaguara-

PESCETTI, Luis María- ¡¡¡ Natacha!!! Colección el Ojo en la Hoja. Editorial Libros del Quirquincho. diálogos

PESCETTI, Luis María- Frin- Editorial Alfaguara- radionovela

QUINO- Todo Mafalda- Ediciones de la Flor-

RAMOS, María Cristina- Maíces del silencio. Edit. Ruedamares.

RAMOS, María Cristina- Un sol para tu sombrero. Colección los caminadores. Editorial Sudamericana.

REINAUDI, Silvina. Me lo contó un pajarito- Colección el gato de hojalata. Editorial Guadal.

REY, Rosa María- Una A pedigüeña- - Escribir ¿para qué? (de uno y otro lado en el mismo libro) Colección con cuento Sin cuento. Edic. Colihue.

RIVERA, Iris- Jamón del diablo- Colección Pajarito remendado. Edic. Colihue.

ROLDÁN, Gustavo- El monte era una fiesta- Colección del malabarista. Ediciones Colihue.

ROLDÁN, Gustavo- Un largo roce de alas. Colección Libros del Bolsillo. Editorial Sudamericana.

ROLDÁN, Gustavo- Como si el ruido pudiera molestar- Colección Torre de papel. Edit. Norma

ROLDÁN, Gustavo- La venganza de la hormiga- Colección los fileteados, Ediciones Colihue.

ROLDÁN, Gustavo- Dragón- Editorial Sudamericana.

RUSSELL, Hoban; SELIG Sylvie- ¿Diez qué? (libro de misterio para contar) Ediciones de la Flor.

SABELLI, María Angélica. Las recetas de la tía negra- Cocina de 5 a 11 años. Editorial métodos.

SABIO, Marcela- BRU- JÁCARA- Ediciones La Cortada.

SABIO, Marcela- Los Maravilladores- Edición del la Abadía- Editorial Ciudad Gótica.

SARAMAGO, José- La flor más grande del mundo. Edit. Alfaguara.

SHÚA, Ana María- Expedición al Amazonas. Edit Sudamericana.

SHÚA, Ana María- Miedo en el sur- Edit . Sudamericana

SCHUJER, Silvia.- La cebra rayada- Colección el gato de hojalata. Editorial Guadal.

SCHUJER, Silvia- Abrapalabra- colección Libros de bolsillo- Editorial Sudamericana.

SCHUJER, Silvia- 350 adivinanzas para jugar. Editorial Sudamericana.

SCHUJER, Silvia- El tren más largo del mundo- Serie amarilla- Editorial Alfaguara.

SHARRATT, Nick; Tucker, Stephen- El tiempo que tardó Tomás- Ediciones de la Flor.

SILVEYRA, Carlos- Si yo fuera un gato. Colección los Rojos de Quipu. Ediciones Quipu.

SILVEYRA, Carlos- Duérmete, mi niño (recopilación de canciones de niños) Colección raíces de Iberoamérica- Editorial Homo Sapiens-

SILVEYRA, Carlos – (recopilador) COLMOS: CHISTES; QUÉ LE DIJO- Colección faltó el profe. Edit. Altea.

SOLVES, Hebe- ¡Volvete a casa dorado! Colección Libros del bolsillo- Editorial Sudamericana

SPIEGEL, Alejandro; SAPESNIC, Sergio- LOS CHICOS Y EL QUIJOTE- Edit. Homo Sapiens, adaptación de Cervantes.

SORRENTINO, Fernando. El que se enoja pierde. Editorial El Ateneo.

STOLL, Walsh- Pinta ratones. Editorial Fondo de Cultura Económica.

SUÁREZ, Patricia- Chiquito ratón- La verdadera historia de Chiquito, el cochero rata de Cenicienta. Informe Verídico. Editorial Diente de León UNL.

TIGNANELLI, Horacio- El titiritero de la paloma. Colección Libros del malabarista- Edic. Colihue

TITHERONGTON, Jeanne. Calabaza, Calabaza. Editorial Scholastic.

UHALDE, Leticia; Fortín Raúl- Los colores- Colección Libros dibujados. Ediciones Colihue.

VALENTINO, Esteban- Pahicaplapa. Colección Pan Flauta- Editorial Sudamericana.

VILARUBIAS, Pía. La mariposa- Eolección Tina Ton- Edic. juventud.

VILLAFAÑE, Javier. Títeres de la andariega. Edic. Colihue.

VILLAFAÑE, Javier. Recuerdo de un nacimiento- Colección libros del bolsillo. Edit. Sudamericana.

VILLAFAÑE, Javier. El juego del gallo ciego. Colección Pajarito Remendado. Edic. Colihue.

WALSH, Ma. Elena- Don Fresquete- ALFAwalsh, primeros lectores Edit. Alfaguara.

WALSH, Ma. Elena- Murrungato del zapato- ALFAwalsh, primeros lectores Edit. Alfaguara

WALSH, Ma. Elena- Zoo Loco- ALFAwalsh, primeros lectores Edit. Alfaguara

WALSH, Ma. Elena- Tutú Marambá- ALFAwalsh, primeros lectores Edit. Alfaguara

WALSH, Ma. Elena- Versos Tradicionales para cebollitas- ALFAwalsh, primeros lectores Edit. Alfaguara

WAPNER, Turdera- Canción decidida- Edit. Pequeño Editor

WOLF, Ema- Hay que enseñarle a tejer al gato. Colección Los Caminadores. Editorial Sudamericana.

WOLF, Ema- Los imposibles- Colección Pan Flauta. Edit. Sudamericana

WOLF, Ema- Preafán de palos- Serie azul- Editorial Alfaguara.

WOLF, Ema- La gran inmigración- Colección Vida Cotidiana- Edit. Sudamericana

ZIRALDO- El pibe piola- Editorial Pequeño Emecé

ZIRALDO- Más allá del río- Editorial Pequeño Emecé

ZIRALDO- El planeta lila- Editorial Pequeño Emecé

ZIRALDO- El pequeño planeta perdido- Editorial Pequeño Emecé Read the full story