Juegos de lectura en voz alta

miércoles, 15 de julio de 2009 Escribir un comentario


Leer en voz alta no es un juego

Vamos a proponerles diversos juegos que se hacen leyendo en voz alta. Algunos de ellos quizás les parezca que no están muy relacionados con la lectura. Es un poco así y es intencional. Lo que se buscó es, justamente, distraer a la persona del hecho de que estaba leyendo en voz alta. Que se olvidara de eso, que la atención fuera a otra parte, a seguir las reglas del juego. Porque con esos juegos queremos, justamente, hacer que cada uno gane confianza, no se sienta tan extraño leyendo algo en voz alta frente a todo el grupo. Nos pareció que la mejor manera de empezar es dejando a un lado el hecho de “la lectura” como tal. Aquí casi no importa qué se lee, ni cómo se lo hace. De esa manera, nadie se sentirá juzgado ni presionado por el hecho de que “se debe entender” lo que lee.


En estos primeros juegos no importa si se entiende o no el sentido de lo que se lee, porque no hay ningún sentido para entender. Lo importante es que “suelten la voz” y no sientan vergüenza de estar diciendo algo en voz alta, de que el grupo los oiga. Son juegos para divertirnos y para ir ganando confianza.


Algunos cuidados

No debemos permitir ningún tipo de burla ante el tono o el timbre de voz de ningún niño.

Tampoco debemos permitir burlas o gestos de impaciencia si algunos niños leen más lento o con dificultades.

Debemos decirles q los niños que leer bien no sólo implica leer las letras correctamente, sino hacerlo con sentimiento y entendiendo lo que se lee. Que puede haber alguno que lea más rápido que otro, y que eso no quiere decir que está entendiendo mejor que el otro lo que lee. Y puede que haya alguno que lea rápido y entienda bien, sin embargo, quizás haya también un compañero que lea más lento, pero que se emocione mucho con lo que lee, porque es muy sensible y todo le llega con mucha fuerza.


Entonces, leer bien puede querer decir muchas cosas, podemos ponerlo en preguntas:

Si alguien leyó rápido pero no entendió, ¿leyó bien?

Si alguien leyó con mucho sentimiento, pero despacito, ¿quiere decir que leyó mal?

Si alguien lee correctamente, pero no nos trasmite nada, o es muy poco expresivo, ¿lee bien o mal?

Si un compañero disfruta muchísimo leyendo, pero lo hace con muchas dificultades, ¿es realmente un “mal lector”?


2. Juegos “no tan locos”

2.1. Leer el texto, variando la intensidad según el tamaño de las letras. (lo que podemos hacer es elegir un párrafo de un cuento y copiarlo en una hoja, pero también con letras de distintos tamaños, o renglones en los que las letras crecen o renglones en los que las letras se hacen chiquitas, y luego leemos así.)


2.2. Jugar a leer un párrafo, de unos 4 ó 5 renglones, de distintas maneras. (Como si estuviéramos borrachos, asustados, riéndonos, llorando, con mucho sueño, a los gritos, tosiendo, con misterio (susurrando), muy apurados, enojados y regañando, muy lento).


2.3. Copiar un texto todo en minúscula y sin signos de puntuación.

Hay, por lo menos, dos juegos posibles:

a) que lean tratando de adivinar, de reconstruir, cómo habrá sido la puntuación original.


b) Q ue lean poniendo ustedes mismos los puntos y comas, pero de una manera arbitraria, vale decir, a su antojo, sin importar si está bien o mal puesto, ni siquiera si así se entiende o no lo que se lee. Se trata de un juego y de divertirnos con esto, o sea que podemos poner los puntos y comas de la manera más disparatada posible, tratando de que lo que se lea quede bien confuso.


2.4. El maestro preparará unos papelitos con números, del 1 al... (tantos como niños haya en el salón). Los mezclará. Luego pasarán los niños y cada uno tomará un papelito, el cual deberá esconder, sin decirle a nadie qué número le tocó. Cada uno sabe su número pero no, el del compañero.


El juego consiste en que, de a uno, cada niño deberá leer un renglón completo, o, como siempre haremos, hasta el primer punto (seguido o aparte).


Comienza con el niño al que le tocó el número 1. Él debe decir “uno”, y comenzar a leer (hasta terminar el renglón o hasta el primer punto, como hayamos acordado). Inmediatamente, el niño que recibió el 2, debe decir “dos” y continuar él con la lectura. Luego otro niño dirá “tres” y seguirá leyendo. Y así hasta que se terminen todos los números.

Variante:

Cada niño escribe, en un papelito, su nombre, después hace una bolita con él y se lo da al maestro, que mezclará todos los papelitos. Luego irá sacando de a uno, leyendo el nombre del niño al que le tocará leer (un renglón o hasta el próximo punto), termina ése e inmediatamente (para que no se interrumpa el ritmo de la lectura), el maestro dice el nombre del niño siguiente. Y así hasta que se acaben los papelitos.

Variante (de la variante):

Esto sólo se puede hacer una vez, porque luego ya pierde la gracia, pero puede ser divertido. Que el maestro haga trampa y repita el nombre de algún niño al que ya le tocó leer.

2.5. Que el maestro vaya a otro salón o a un lugar donde el resto del grupo no oiga, y vaya haciendo pasar a los chicos, de a uno, a leer un texto, un renglón cada uno. Pasa un niño, lee el primer renglón de un texto, el maestro lo graba, pone pausa. Pasa otro niño, el maestro lo graba, pone pausa. Pasa otro niño, el maestro lo graba, vuelve a poner pausa, y así hasta que terminan de pasar todos los chicos.

Luego, con el libro en las manos, todos van siguiendo la lectura que está grabada (al mismo tiempo irán reconociendo la voz de cada compañero que va leyendo).


3. Juegos “locos”.

Incluye unos “juegos muy locos”

Nota:

Estos juegos o ejercicios no están dirigidos a desarrollar “la comprensión” de lo que se lee....Son prácticas que buscan hacernos perder la timidez, recuperar un poco de espontaneidad. Pocas cosas hacen tanto mal a la lectura en voz alta, y no sólo a eso, como pensar que hay una manera de hacerlo bien, una sola manera. No, a la lectura en voz alta, como a la escritura, como a las cartas de amor, como a la vida misma, hay muchas maneras de hacerla...”


1. La fila lectora.


Leer en voz alta, pero en grupo. El maestro no lee en voz alta siempre, solamente da la “entrada” (marca cuando debe empezar cada fila a leer).


Si los niños están senados en hileras, cada hilera leerá un renglón, luego la hilera que sigue leerá el otro, y así hasta que se vuelve a la primera. En lugar de que un solo niño lea en voz alta, toda la fila, al mismo tiempo, deberá hacerlo.

un solo renglón por fila.

Cada fila lee hasta el próximo punto (aparte o seguido).

Variante:

Vamos a leer en grupo, como antes, sólo que en vez de ir por hilera, lo haremos siguiendo otro orden. Primero los varones (o las niñas), y luego las niñas (o los varones, según con quiénes hayamos empezado).


2. Notitas de amor.

Cada niño deberá escribir una notita de amor en un papel pequeño. Puede ser una declaración de amor, o un reproche amoroso, y debe tener, por lo menos, dos renglones. Las notitas son secretas, nadie le puede decir a nadie qué fue lo que escribió. A medida que van terminando de escribirlas, hacen un bollito de papel (para que no se vea cuál es o qué dice) y lo dejan en la mesa del maestro, en la que vamos haciendo dos montañitas. Una con los mensajes escritos por los varones y otra con las notas escritas por las niñas (mientras tanto, el maestro va mezclando cada montoncito, por separado).

Cuando todos terminaron, empezamos el juego, que consiste en esto.

El maestro explica que éstos son mensajes de amor para los niños del salón, que el cartero dejó encima de su mesa, así que deberán pasar a leer en voz alta el que le haya tocado.

Los chicos irán pasando de a uno a tomar uno de los mensajes (con los ojos cerrados y al azar) y leyéndolo en voz alta. De esta manera: pasa un varón, toma un mensaje de la montañita de las mujeres, lo lee en voz alta y se va a sentar; pasa una niña, toma un mensaje del montoncito de los varones, lo lee en voz alta y se va a sentar. Y así sigue.

Lo divertido del juego es que parece que el que lo lee en voz alta hubiera recibido ese mensaje, fuera algo realmente dirigido para él (incluso el maestro puede sacar un papelito..., a ver cómo le va!).


3. El mundo del revés

Una buena manera de disimular que se lee rápido o lento es... leer al revés, palabra por palabra, de atrás para adelante. Comenzamos por la última palabra y avanzamos... ¡al revés!


4. Leemos un renglón todo con la “a”, el otro todo con la “e”

Elegimos un párrafo de un cuento que nos guste y, en vez de leerlo con las vocales que tiene, vamos a leer un renglón usando solamente la vocal “a”, y el renglón siguiente, la “e”, el que sigue, la “i” y así hasta llegar a la “u”. Luego se vuelve a empezar con la”a”. Al igual que siempre, podemos hacer que un niño lea varios renglones, o hacemos leer un renglón por niño, y que luego siga otro.


5. Dos juegos de lectura en voz alta para las olimpíadas (¿sirve esto para algo?)

a. Todo el aire posible.

Pueden participar los niños que quieran. Toman todo el aire que les quepa en los pulmones y leen en voz alta todo lo que aguante, sin volver a tomar aire.

b. Flamencos lectores.

¿Cuánto puedes leer en voz alta parado sobre un solo pie?


4. Para leer... leyendo.

-Juegos para leer en serio-

Si la cantidad de niños y el tamaño del salón lo permiten, es mejor hacer estos ejercicios sentados en rueda.

1. Sólo tres renglones.

Para esta manera de leer, y las siguientes, es mejor que cada niño tenga un ejemplar del libro o una copia del texto. Si hay un solo texto, o unos pocos, se lo irán pasando de compañero en compañero. Se trata de que cada niño lea tres renglones y luego siga otro compañero. (Lo importante es que sea una cantidad fija de renglones, igual para todos, y que la lectura fluya bien).

Hay algo muy democrático en esta cosa que, a primera vista, parece un poco arbitraria, ya que nadie lee más “porque lea mejor”.. A todos se les pide el mismo esfuerzo.

Leer en voz alta es, de alguna manera, muy parecido a cantar. Nos sentimos expuestos frente a los demás, sentimos que hay algo “que tenemos que hacer bien” y que todos nos estarán juzgando. Entonces será bueno que quienes trabajamos con los niños recordemos que hacer leer en voz alta no es un fin en sí mismo, sino una manera de desarrollar el gusto por la lectura y, sobre todo, el gusto por la palabra, la palabra leída, la palabra en nuestra boca, en la boca de los compañeros. .. En suma, el pensamiento y el sentimiento hechos sonido.

Lo democrático del asunto radica en que más allá de quién sea cada uno, deberá leer el renglón que le tocó en suerte.

2. Hasta el primer punto y aparte.

Es parecido al ejercicio anterior, sólo que aquí hay que leer hasta el primer punto y aparte. Comienza un niño y lee hasta que aparece el primer punto y aparte. Ahí le pasa el libro al que le sigue, quien a su vez deberá leer hasta el próximo punto y aparte. Y así se continúa hasta que se termina el texto..., o hasta que se termina el grupo. Entonces la lectura continúa con el que había comenzado, como en una rueda sin fin.

Es algo muy bueno que el maestro participe como uno más.


3. Un párrafo cada uno.

Parecido a las propuestas anteriores. Cada niño debe leer un párrafo, el párrafo siguiente lo lee otro niño y así hasta terminar el texto.

4. Hasta donde tengas ganas.

En este juego, sencillamente se les indica que cada uno lea hasta donde tenga ganas, y luego seguirá el otro compañero. Debemos pedirles, aclararles, que sean democráticos, que puede haber otros que quieran leer y que, por lo tanto, no se pasen mucho de tiempo. Este ejercicio es bueno porque, además de la lectura, permite ponerlos en el tema del cuidado del otro, de tener en cuenta a los demás...Cuidado del otro implica ser respetuoso con su manera y capacidad de leer. Ser paciente...No burlarnos, oír su voz, respetar su tiempo y, de esa manera, brindar un espacio de crecimiento, un espacio a salvo de burlas y críticas, donde el otro pueda esforzarse en leer mejor por su propio deseo y no para defenderse del juicio de los demás. Y al hacer esto no estamos haciendo ninguna clase de beneficencia, estamos actuando con una generosidad que, más tarde o más temprano, también necesitaremos nosotros cuando algo nos cueste un poco. Aunque más no sea para saber pedir: No me apures, esto me cuesta, no tienes por qué apurarme... Es muy probable que el que supo dar ese espacio generoso luego sepa y pueda pedirlo, y así defenderse de los que quieran imponer su propio ritmo o sus propias soluciones. Lo que quiere decir que todos juntos estaremos aprendiendo a defendernos de esa forma de violencia que pueden ejercer sobre nosotros, o que nosotros podemos ejercer, cuando no respetamos el tiempo y la capacidad de los demás. La vida es muy larga y tiene muchos matices, siempre habrá algo o algún momento en el que nosotros seamos los que necesitamos más tiempo u otra explicación, y sin duda nos va a ser más fácil pedirlo si antes supimos darlo.

5. Casi como en el teatro

Éste es un juego para cuando ya hay un poco más de experiencia en leer. No es para leer a primera vista, sino para llevarse a la casa y preparar.

Vamos a dividir la lectura teniendo en cuenta la existencia de personajes y voz narradora. Esto es mucho más fácil cuando hay diálogos. Al elegir un material para leer en voz alta, lo primero que deberá hacer el maestro es ver si hay diálogos, cuántos personajes intervienen, los personajes principales, si aparece alguno secundario, si hay una voz narradora. Ya sabiendo eso el maestro le dice a los niños de su salón la cantidad de niños que necesita. O bien puede escribirlo en un papel, para crear más expectativa:

¡PUESTOS VACANTES PARA LA PRÓXIMA LECTURA!

Historia de dragones

De Gustavo Roldán

5 personajes

1 narrador

Una vez que tenemos a los que van a leer, se repartirán los papeles. El maestro dice, o los niños eligen, quién leerá cada parte. Puede que los niños pasen al frente o bien que lo hagan desde su mismo lugar.

Una nota de cuidado:

Como no siempre es fácil ver qué personaje habla hasta que el autor nos lo aclara, este juego no es bueno para hacer lectura a primera vista, a menos que los niños ya tengan una buena práctica en leer. Es preferible que se arme el grupo, que preparen la lectura en sus casas, viendo cada uno cuándo le toca leer, que ensayen y luego lean para el resto del grupo.

Variante: Esto mismo se puede hacer de dos maneras. Una es leyendo en voz alta, simple y llanamente. La otra, dramatizando, actuando el papel que nos haya tocado leer: si grita, gritar; si está llorando, llorar; y así.


6. Una persona lee en voz alta para todo el grupo.

Pedirle a alguien que lea en voz alta... No hay una sola manera de leer bien en voz alta sino muchas... Llevar al grupo a que entienda que cada uno tiene su manera particular, única, de leer en voz alta. Y que nadie debe ser juzgado por eso.... Todos tenemos derecho (a jugar). Igual que a leer en voz alta. Todos tenemos algo para decirles a los demás, y también algo para leerles a los demás. Algo que los demás deben escuchar de nuestra boca.

O sea que, para terminar, podemos decir que con el ejemplo del coro y el del fútbol, lo que quisimos expresar es, una vez más, aquello que tan bien dijo Gianni Rodari: que hay que desarrollar la creatividad no para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo.

No queda mucho más por decir. Que aquél al que le guste leer en voz alta tome el libro y lo haga. Sin vergüenza y con alegría.


JUEGOS DE LECTURA EN VOZ ALTA. Luis María Pescetti, Novedades Educativas, Buenos Aires, 1999